Mientras más ‘minas’ tienen, más machos… nosotras, ¡Más sueltas!

Hoy me di el tiempo de ver algunos programas de televisión, ese típico zapping buscando lo diferente que pocas veces hallamos, y esta vez, no fue la excepción. El tema contingente en cuanto programa matinal, vespertino, de farándula, noticiero incluso, etc. que existe en el medio nacional, era la biografía de Felipe Camiroaga (Q.E.P.D) y los amores que él tuvo; cuáles y cuántos de éstos fueron ciertos, su duración, porqué terminaron, cuántas fueron la ‘capilla’ y cuál la única ‘catedral’; si eran seis simultáneas (¡hasta nueve dijeron!), si ellas sabían o no, otras que aparecen de la nada sumándose solitas a la lista de ‘Amantes Oficiales’ (como si fuera una mención honorífica de la más prestigiosa universidad) … ufff, ¡valor! Han montado un verdadero circo mediático en torno a una persona que ya no está y que merece respeto, no solo por no acompañarnos ya, sino y más que todo porque siempre fue extremadamente cuidadoso y celoso de su vida privada. ¿Porqué ventilarla ahora entonces?

Pero en fin, a raíz del ‘temita de la semana’,  me puse a reflexionar sobre algo que está inherentemente asociado a él: el machismo de nuestra sociedad.

Un hombre que tiene muchas mujeres es venerado, felicitado, alabado y reconocido como un galán por sus pares, un ‘macho alfa’. Mientras más mujeres tiene, más campeón es, más top, un torito, ¡es un grande! Digno de admiración por toda la raza masculina. La poligamia para los hombres es sinónimo de éxito, de aceptación, de reconocimiento dentro del género.

¿Porqué? ¿Alguien me puede explicar porqué se tiende a enaltecer a ese tipo de hombres? ¡¿Porqué mientras más mujeres tenga, mejor reconocimiento tendrá de sus amigos que lo elogiarán como el rey, el maestro, casi un gurú?! ¡Es increíble! Pero bueno, el que puede, puede, dice el famoso dicho; y el que no, se sienta y aplaude…

Pero, ¿qué sucede cuando la mujer hace lo mismo, cuando es ella la que tiene más de un hombre? Inmediatamente es catalogada de promiscua; porque tenemos que ser sinceros, así como el hombre que tiene más de una mujer es ‘power’, la mujer que tiene más de un hombre es ¡puta! Así piensa esta sociedad y la degrada en un minuto. Y ojo, no solo los hombres, las mismas mujeres la apuntan con el dedo sin hacer causa común con el género. ¿No estamos acaso en igualdad de condiciones?  ¿Porqué la mujer es tan mal mirada, tan juzgada? Tanto así que incluso el mismo círculo de amistades la exilia, la cuestiona y le recrimina.

O cuando una pareja se separa… si ella conoce una nueva persona, en un segundo  comienzan los comentarios: “¡¿Cómo tan rápido?!”, “Es que no lo amaba tanto pues lo olvidó al tiro”, ó,  “Lo más probable es que lo tuviera desde antes”; e incluso, que tal vez esa haya sido la causa de la separación, y así mil críticas más. En cambio al hombre se le perdona todo: “Nada pues, el pobre necesitaba rehacer su vida, es normal, cualquiera lo hubiera hecho”. Pónganle el nombre que quieran, para mí esto es ¡pura discriminación al sexo femenino!

A modo de ejemplo comparto con ustedes un texto que circula por las redes sociales y que para mi modo de ver, raya en lo patético. Atención con estas comparaciones:

 

  • Zorro= Animal
  • Zorra=Mujer que se acuesta con muchos hombres distintos
  • Perro=Animal
  • Perra=Mujer que se acuesta con muchos hombres distintos
  • Semental=Hombre que se acuesta con muchas mujeres distintas
  • Prostitutas=Mujer que se acuesta con muchos hombres distintos

¡Qué retrógrado! Soy una convencida que en esta era todos debemos tener los mismos derechos, y las mismas obligaciones. Ojo, con esto no estoy justificando la poligamia. Lo que quiero dejar claro es que el sexo no define los valores, ni los sentimientos, mucho menos determina qué tipo de persona eres. Mujer u hombre que tenga muchas parejas y a la vez, no es digno de reconocimiento ni alabanza social. Pero aún así, nadie está habilitado para encasillar o enjuiciar. El que tiene más de una no es un gigoló y la que tiene más de uno no es prostituta.  Es lo que es y punto, y la vida íntima solo le incumbe al que la vive. Nadie tiene derecho a criticar. ¡Vivamos de una vez y dejemos vivir sin estigmatizar!