Los matrimonios separados actuales son increíbles. Ya no es como antes, que te separabas de tu marido y el vínculo se rompía, quedando solo el nexo de los hijos. Hoy eso dista mucho de la realidad.
Ustedes se morirían al saber la cantidad de matrimonios que están separados, quizás no legalmente pero sí de hecho, y siguen haciendo ‘vida de familia’, como si no hubiera pasado nada. Algunos incluso tienen nuevas parejas puertas afuera, y aún así siguen compartiendo el mismo techo con la ex mujer o el ex marido, habitaciones separadas, pero en la misma casa igual.
Es más, hasta viajan con sus ex y los niños en plan de vacaciones familiares: Cancún, Punta Cana o Miami son los destinos favoritos. ¡Qué mejor que irse a un resort all inclusive y que cada uno, por su lado, pueda hacer su vida! Otros más osados se van a recorrer Europa como “happy family“, cuando en el fondo no es más que una pantalla para los hijos y la sociedad. La razón, según ellos, es el bienestar de los niños. Yo me pregunto, ¿no se dan cuenta que lo único que hacen con eso es complicarle más la cabeza a esos pobres pequeños que no saben si los papás están realmente juntos o ya no? Pero ellos dicen que son familia, y que lo seguirán siendo, y por consiguiente viviendo juntos hasta que los niños crezcan y puedan ser capaces de entender.
Con esto lo único que logran es aparentar solamente, viviendo en una burbuja de engaños y mentiras acerca de una realidad que en el fondo no existe, y de paso, ilusionando a los hijos, o transmitiéndoles conceptos erróneos de lo que es una pareja en verdad. Además están mintiéndose a sí mismos, y con esto negándose mutuamente la posibilidad de estar con otra persona y ser realmente felices.
Yo cuando me case creí que era para siempre, y puse todas mis energías en que así fuera. Pero cuando me di cuenta que mi matrimonio ya no era viable, me separé, no me inmolé por mis hijos, todo lo contrario. Creo que cuando las cosas ya no funcionan lo mejor es dar un paso al lado y seguir. Explicarle a los niños, y hacerles entender que aún cuando los padres no estén juntos, igual seguirán a su lado, quizás no todos los días, pero acompañándolos, es lo fundamental. Y los pequeños entienden, aunque ustedes no lo crean. Sufrirán, es lógico, a ningún hijo le gusta ver a sus padres separados, pero lograrán salir adelante. Ya no es mal mirado como antes el ser hijo de separados, ya no te estigmatizan como hace un tiempo atrás.
La honestidad y la verdad es lo más importante. Es a través de nuestro ejemplo que aprenden nuestros hijos. De qué sirven esos padres incapaces de enfrentar a la sociedad, que prefieren seguir viviendo junto a sus ex por el entorno y el status; padres que prefieren mantener una situación económica buena (separados siempre será un poco mas complicado) antes que asumir un divorcio; padres que son cómodos y no se atreven a vivir solos; padres que no quieren perder la cotidianidad con los hijos; padres, que al final, cuando los hijos crezcan y se vayan (porque convengamos que nuestros niños son prestados), se darán cuenta que están solos, al lado de una persona que ya no aman, y que hace rato dejaron de querer, que ya es tarde para volver a empezar, y que todo su sacrificio fue por una familia de papel. ¿Lo más grave? Lo que se le transmitió a esos hijos, que finalmente también notarán que vivieron en una mentira.
A ellos hay que enseñarles que en la vida uno no puede negarse la oportunidad de ser feliz, que en la vida lo más importante es el amor, que hay que luchar por él. Todos nos casamos creyendo que es para toda la vida, pero si no es así, es mejor levantar la mirada, asumir lo que nos toca, y enseñarle a nuestros hijos a ser valientes, y que podemos ser felices a pesar de sufrir una separación.