Las manías masculinas que nos cargan a las mujeres

Chicas, a cuántas de ustedes no les ha pasado, que están ahí, en la conquista, con un hombre que les gusta, pero ¡no!, el cabro ‘huele’, pero huele muy mal, y hasta ahí no más llegaste en la inspiración. ¡Hay que ser bien valiente para continuar con las artes amatorias cuando el sujeto en cuestión tiene problema de olores! De esos y tantos otros ‘inconvenientes’ masculinos trata mi columna de hoy.

Resulta que el otro día veía con mi hijo de siete años (por veinteava vez), la película Shrek. Pero en esta oportunidad fue distinto, ya que observé al mono verde con otros ojos, y concluí que si bien el ogro puede ser ultra tierno, un héroe absoluto, un ser muy enamorado de su princesa Fiona, tener una familia ideal con sus ogritos… el ogro eructa, se saca el cerumen de los oídos, se escarba la nariz, ¡wuácale! Pero eso no es lo peor, sino que en la realidad misma, en la triste realidad misma, ¡¡¡hay machos de carne y hueso que hacen lo mismo!!!

¡¿Cómo puede llegar un hombre a tener este tipo de actitudes, que para ellos muy normales pueden ser, pero para nosotras no solo son mata pasiones, sino también y sobre todo, un asco total?!

A mí hay cosas que me descomponen y no hay caso que pueda aceptarlas. Yo no puedo, eso me mata las pasiones en dos minutos y no hay vuelta atrás. Por ejemplo ‘sabanear’ los olores. ¡Yo no aguanto eso ni por muy enamorada que esté! ¿Que mi pareja se tire ‘un gas’ y yo lo celebre? O seaaaaa, ¡¡¡cero posibilidad!!! Con suerte aguanto mis olores y los de mis hijos, a quienes tuve nueve meses en mi vientre, y aún, a pesar de eso, implica un gran esfuerzo la cuestioncita.

¿Y los olores corporales, llámese poto, axilas o entrepiernas? ¿Cómo pretenden que una se excite si están más hediondos que baño público? ¿Como no tienen un poco de pudor, un poco de tino, un poco de criterio? Nosotras andamos siempre listas, olorositas, dispuestas, bañaditas, depiladitas; nos esmeramos siempre para oler bien, invertimos en nuestros cuerpos, ¿por qué ellos no pueden hacer lo mismo, es mucho pedir?

Yo no soporto la hediondez de un pololo, pareja o marido. Para eso, hay que tener estómago, o no tener olfato. Hay personas que dicen que lo toleran por amor, ¡por Dios la ‘pruebita’ de amor!, digo yo. Perdón, yo puedo estar muy enamorada, pero soy asquienta, o quizás muy escrupulosa, y ni todo el amor del mundo me lo hace superar.

¿Y los besos, qué me dicen de los besos? No hay nada más desagradable darle un beso a un hombre que tiene la boca hedionda. O sea, nosotras, la mayoría de las mujeres andamos con un cepillo de dientes en la cartera, o en su defecto, pastillas de menta. ¿Qué les cuesta a los pelotudos comerse un chicle antes de ponerse románticos? A mí en verdad eso me carga, me da un asco increíble darle un beso a alguien que tenga mal aliento. Además es muy-requete-incómodo explicarles: “Mmm… es que, no quiero seguir besándote porque tu boca huele a mier…” No, valorsh.

Otra de las cosas que me descompone de un hombre, es que no sepa comer, lo que se traduce en situaciones como que hable con la boca llena, ‘sorbetee’ los líquidos, coma con la mano, pase el pan por las sobras del plato, se chupe los dedos, se escarbe los dientes con los dedos o con un mondadientes, etc.

¿Y los eructos? “Ay sorry, es que se me salió”,…naaaaa. Nosotras las mujeres tomamos cerveza, nos hinchamos como sapo, vamos mil veces al baño y nos aguantamos, porque ¡antes muerta que rota! ¿Y ellos no se aguantan? ¡Algunos lo hacen por diversión y hasta juegan cambian los sonidos! Sorry, pero esas cosas no las aguanto; no hay caso, me producen una repugnancia increíble.

¿Y que me dicen de andar por la calle y que el sujeto en cuestión se rasque los testículos, o se los acomode? Está bien que le molesten o lo que sea,  ¡pero que vaya caminando agarrándose las cosas es espantoso, y una falta de respeto horrorosa para nosotras! O lo que es peor, estar viendo televisión y ellos con las manos metidas ahí todo el rato; se levantan, hacen pipi, vuelven, se las acomodan y después como si nada nos agarran la cara y nos dan un beso…¡o sea, no!

¿Y la mano en la nariz? Porque ellos no se meten un dedo, ¡se meten la mano completa tratando de encontrar al muy desgraciado moco perdido! Es casi como encontrar a Wally, pero dentro de la nariz. Y les da lo mismo donde estén, con quien y si nos molesta a nosotras o no. La cuestión es pillar al desgraciado molestoso, sea como sea y cueste lo que cueste.

Lo otro… que tiren, o hagan el amor, tengan relaciones o como quieran llamarlo, pero ¡¿con calcetines puestos?! Nooooo, o sea, a mí eso me baja la libido en dos segundos. O que usen esos calzoncillos de abuelito, que les quedan grandes y sueltos por todos lados, y con los cuales se ve que todos les cuelga, aparte de la guata obviamente. ¡Eso también mata las pasiones!

En resumen chiquillas, hay que tener estómago para aguantar ese tipo de cosas. Dicen que las parejas deben compartirlo todo, pero perdón, cuando uno se casa uno promete ser fiel, amar y respetar en lo favorable y en lo adverso, en salud y enfermedad…pero yo nunca escuché al curita decir la parte de la hediondez y mala educación, ¿¿¿o es muy tonto lo que estoy diciendo???