¿Quién no tiene una amiga pastel? La que este libré de pecado que tire la primera piedra. Y te aseguro que ninguna de nosotras, NINGUNA, podrá decir que su círculo está exento de un ‘pastel’.
¡Qué cierta es esa frase que dice: “y pensar que cuando la conocí era normal…”!
Y así es. En esta vida hay diferentes tipos de pasteles, para todos los gustos y ocasiones. Hoy, les voy a hacer un breve análisis de los casos más comunes, y les puedo asegurar que identificarán a varias de sus partners.
La amiga curagüilla: todas tenemos una amiga de este tipo. Esa que se cura con sólo pisar un corcho. Esa que siempre llevamos advertida a todas partes para no pasar vergüenza, y le rogamos: “Amiguita, por favor hoy no tomes tanto, va a haber gente q no conozco. Contrólate, ¿ya?” Y ella te mira con los ojos del gato de Shrek, y moviéndote las pestañas te dice: “O sea, ¡obvio amiga! Por favor no te preocupes, ¿como me dices eso? ¿Alguna vez te hice pasar un mal rato”. Y lo dejamos ahí, mejor ni responder. Pero, caímos de nuevo, le volvimos a creer, y nuestra querida amiga, a los cinco minutos que llegamos, va ya en la segunda copa de Champagne. ¡La perdimos… una vez más! Y ella feliz, saltando de mesa en mesa, de cuello en cuello, confidenciando una sarta de cosas que ni nosotras sabíamos.
La atadosa: esa que no quiere salir, que se aburre en todas partes, que nunca está conforme. Para ella todos los lugares son rascas, o muy cuicos, o está muy fuerte la música, o se ahoga porque hay mucho humo, o mucha gente. En resumen, para ella siempre habrá algo malo. Y sin darnos cuenta como sucede termina convenciéndonos que el carrete está del terror y nos vamos.
La lujuriosa: ella se enamora de todos, en cada lugar y cada vez que salimos. Y no solo eso, si no que termina ponceando con cualquiera. Y al par de horas se enamora de nuevo y está en los brazos de otro príncipe… ¡y anda a decirle que ya es tarde y que nos vamos! ¡Se muere! Valorsssss… cada salida siempre lo mismo.
La amiga que paso de puta a monja, sin ofender a nadie por supuesto. Era la más libidinosa, pero se casó y ahora no se puede hablar delante de ella ni de sexo, ni nada por el estilo. Todo la incómoda, la avergüenza, especialmente si se nombra al miembro viril masculino. ¡Ni el libro de Grey podíamos comentar delante de ella porque encontraba que era un atentado a la moral! ¿Qué le pasó? Yo creo que esta amiga fue abducida por un extraterrestre que nos dejó este “cacho” en su lugar, porque ¡imposible tanto lavado de cabeza!
La amiga peladora: ¿quién no tiene una? Ella lo critica todo y a todos. De hecho, juntarse a pelar para ella es un panorama. Lo hace con un grupo de mamás del colegio en un café en la mañana, luego almuerza con otro grupo al mediodía para pelar a las de la mañana; y en las noches llama a otras por teléfono para hacer síntesis del pelambre diario.
La amiga que lo ha hecho todo en esta vida… y ojo, antes y mejor que una. Ella lo ha vivido todo, lo ha probado todo, lo sabe todo; no se le puede debatir nada, porque siempre saldremos para atrás. Ella lo tiene todo, actualizada al 1000%, y si no lo tiene, se lo comprará al instante para ser una vez más, la primera en todo. Y si hay algo que no ha hecho y que tu si, no importa, ¡ella lo inventará!
La come minos: no alcanzamos a decirle que nos gusta tal o cual tipo y ella ya está colgada de su cuello, le dio el teléfono, su mail, le envío en ese minuto una solicitud de Facebook, lo agregó en Instagram y en Twitter; ya le dio su dirección para que la pase a buscar para una cita mañana. Todo mal.
La divisora: siempre haciendo grupitos aparte y dividiendo al resto. Es cierto y es sabido, que no se puede mezclar peras con manzanas, pero otra cosa muy distinta es andar creando la polémica para separar, dividir y enemistar. Next. Éstas son las famosas manzanas podridas de los grupos.
La amiga cacho, esa que ES UN CACHO. Hay que pasar a buscarla y dejarla luego. Vive rodeada de problemas. Nunca tiene plata, hay que pagarle todo, hay que prestarle ropa para vestirla. Además se mete con los de su misma especie, es decir, puros cachos… entonces termina destrozada, y hay que recogerla con cuchara. ¡Noooo!
La amiga celosa: esa que se enoja porque tienes más amigas, porque no es la única. Te hace show de celos peor que marido celópata, “Ahhh, así que fuiste con ella al cine, y no me invitaste”; ó, “¡Le contaste a ella primero que a mi!” Y una tiene que estar siempre justificando para que ella no sufra, y tratando de hacerla entender, que a pesar de tener más amigas, ella siempre será especial.
La amiga desubicada: ella es mandada a hacer para tirar la frase inapropiada en el momento menos preciso. Tanto así que a veces te da vergüenza ajena, porque no tiene filtro y además de no tenerlo, es como un ventilador, tira comentarios mala onda para tod@s los presentes, porque obvio, todo el mundo le cae mal, y ella no se banca a nadie.
La chora: ¿quién no tiene una amiga chora? Si pasa alguien y te mira feo, ella ya quiere ir a pegarle un combo. Si en un lugar la comida está mala y los tragos insípidos, ella no reclama, ¡no!… ella los amenaza con quemarles el restaurant. Si alguien la pasa a llevar sin querer, ella lo amenaza con matarle hasta su pobre gato. Y nosotras ahí, calmándola toda la noche, bajándole el perfil a cada situación y tranquilizando a nuestra Rocky.
La de la mala suerte, ¡pobre! Siempre le sale un pelo en la comida, le pasan partes, siempre la chocan, le toca un pastel de pareja que la engaña con otra. Siempre se le contagian los niños de cuanto virus anda en el aire, le protestan los cheques por firma, le roban las cosas, todo se le pierde. Ella tiene una pésima suerte… Y ahí figuramos nosotras, llevándola a hacer constancias, bancándola en urgencias de la clínica, etc.
¡Ay chicas! Dios nos valga y la Virgen nos ampare por tener estas amigas pasteles. Sí, es verdad, nos hacen pasar una y mil vergüenzas, a veces nos hacen explotar de rabia, ya nos hemos comprado cientos de cuerdas para ahorcarlas, hemos prometido no salir más con ellas, hemos jurado no invitarlas a eventos sociales, pero no podemos… pasteles y todo, ¡pucha que las necesitamos!
¿Qué sería de nuestras vidas sin una amiga pastel? ¿De qué hablaríamos al otro día post numerito protagonizado por ella? ¿De qué nos reiríamos? Porque al fin de cuentas, son nuestras amigas, y a pesar de estos defectos, nosotras las queremos.