Esta semana quiero hablar de un tema contingente, que si bien no nos afecta directamente, sí nos provoca impotencia, angustia, rabia, y una tristeza infinita por tanta gente, tantos niños que están sufriendo en el conflicto de Gaza. Podemos ver imágenes aterradoras, devastadoras, inhumanas en las noticias, en Facebook, Twitter y otras redes sociales y medios de comunicación. Algunos culpan a los judíos por la masacre, otros a los palestinos. Pero, ¿saben realmente lo que está pasando allá?
La historia de esta guerra – entre Israel y Hamás- comienza hace siglos. Hamás, el Movimiento de Resistencia Islámico, es una organización palestina que se declara nacionalista, islámica y yihadista (así se denominan a las ramas más violentas y radicales dentro del islam político, caracterizadas por la frecuente y brutal utilización del terrorismo, en nombre de una supuesta yihad –obligación religiosa de los musulmanes-). El objetivo de Hamás es establecer un estado islámico en Palestina, que comprenda los territorios de Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza, y consolidar así su capital en Jerusalén.
Israel por su lado, se defiende de estos ataques, basándose en que esas tierras que hoy sienten como su casa, les fueron entregadas por la ONU, y no pretenden cederlas.
Y es por lo mismo que Israel y Hamás están desde hace años en guerra en la Franja de Gaza y al sur de Israel. Israel sostiene que su reciente ofensiva se debe a los ataques de Hamás al sur de Israel. Hamás, a su vez, defiende su postura diciendo que los ataques son su respuesta al sitio de Gaza y la ocupación de Palestina.
El tema es que ataques constantes con misiles mantienen a la población de Israel bajo amenaza permanente por parte de Hamás. Recientemente estos ataques llegaron incluso a las ciudades de Tel Aviv y Jerusalén.
Por la otra parte, la respuesta ofensiva de los israelíes contra Palestina intenta ser selectiva y trata de apuntar a arsenales y dirigentes del Hamás y de los movimientos islámicos radicales, pero como es una zona altamente poblada sucede irremediablemente que víctimas inocentes, entre ellos mujeres y niños, sufran también las consecuencias del conflicto. Israel se defiende destruyendo todo lo que está a su paso, aún cuando dan aviso previo a los palestinos para que puedan arrancar; cosa que no sucede con Hamás, que solo lanza ataques sin aviso previo.
Este conflicto de hace miles de siglos, es un conflicto que involucra lo religioso y lo territorial. Un conflicto donde día a día muere gente inocente por la lucha de derechos tan indispensables, como la libertad, y el no vivir con ese miedo que te petrifica. Ellos no quieren seguir siendo pueblos sometidos, sino ser libres finalmente sin el temor constante de andar por la calle y que puedan explotarles artefactos; o que sus hijos sean asesinados por un misil.
La solución del conflicto no está en las armas, ni en la sangre que derrama cada palestino e israelí; sino en un acuerdo entre personas, entre hombres racionales, pacíficos y que estén dispuestos a solucionar el problema.
El mundo necesita paz, no guerras y odio entre sus habitantes. ¡No es posible que en pleno siglo XXI siga este genocidio! ¡No es posible que se utilicen y difundan imágenes con el único objetivo de crear fobia antisemita (se están viralizando imágenes de Siria, haciendo creer al mundo que son niños y madres palestinas muertas por israelíes)! ¡No es posible seguir avalando esta guerra territorial por la ambición desmedida de estos pueblos!
Es una paradoja, porque siendo Tierra Santa, supuestamente “el lugar santo” del mundo, donde nació Jesús, la cuna de las grandes religiones, sea uno de los lugares más violentos y con mayor cantidad de conflictos y guerras.
¿Por qué no somos capaces de cambiar nuestras creencias, de aceptar al otro como es? ¿Por qué seguimos con esta discriminación permanente sin aceptar que somos diferentes?
Tengo amigos judíos que sufren con este tema, ya que son permanentemente apuntados con el dedo por gente que cree que ellos son los responsables de lo que ocurre en Gaza. Tengo amigos palestinos también que ven horrorizados lo que sucede con su pueblo originario, y que también son sindicados como criminales y asesinos. Pues bien, les quiero decir que judíos y palestinos hay en todo el mundo, y lo que sucede en Gaza no es culpa de ellos, es culpa de dos naciones, Israel y Palestina, y de un movimiento terrorista, Hamás. No es justo culpar por ejemplo a los judíos y palestinos que viven en nuestro país, ya que este conflicto no es algo que esté al alcance de sus manos. Ellos como nosotros, piden paz.
Si abrimos nuestro corazón y somos capaces de aceptar y entender, quizás los conflictos pudiesen perder su objetivo, su razón de ser. Y así finalmente se produciría la paz que tanto anhelan, no solo los pueblos de Israel y Palestina, sino el mundo entero.