En el sexo… no puede haber primera sin segunda

El otro día estaba con un grupo de amigas en una despedida de soltera. ¡Que cantidad de cosas se escuchan y aprenden en estas reuniones!

La verdad es que casi todas teníamos sobre 30, por lo que me sorprendí al saber que, aún en este siglo, existen mujeres que han tenido sólo una pareja sexual en su vida, considerándola incluso la mejor. Claro, digo yo, si no conocen nada más, obviamente es especial.

Es que ustedes se pueden morir. La novia había conocido a su futuro esposo siendo ella virgen (el no, obviamente)  y había sido el único hombre en su vida. Por lo que naturalmente estaba convencida que con el experimentaba el mejor sexo que podría alguna vez tener.

Y obvio, es lo único que conoce, no tiene parámetro ni medida de comparación. Entonces, me pregunto yo, ¿cómo sabe si es bueno para la cama o no? ¿Sabrá ella que hay un mundo lleno de alternativas frente a nuestros ojos, chiquitos y juguetones, grandes y atrevidos, etc. y que todos, créanme, todos producen algo distinto? Por ende, quedarse sólo con el primero, sin probar nada más, y atribuirle las mejores características, creo sinceramente, que es puro amor, o mejor dicho puro desconocimiento. Pero si a ella la hace feliz, ¡adelante!, a casarse y darle con el mismo (hombre digo) hasta que la muerte los separe.

Personalmente creo que la primera impresión siempre es la peor. Para quienes hemos tenido sexo con más de un hombre, sabemos que la comparación sí existe y el tamaño sí importa. Después de esas experiencias, estoy más convencida aún de la imperiosa necesidad de conocer otros especímenes.  Si yo me hubiera quedado con el primero, creyendo que era la felicidad máxima, hoy estaría totalmente arrepentida y frustrada sexualmente. Pero por suerte, seguí buscando y es lo que humildemente aconsejo, ya que así se encuentra la horma justa de nuestro zapato.

¿Cómo darse cuenta? Simple. Será ese hombre con el que no fingirás orgasmos porque sencillamente los sentirás; ese con el que descubrirás que la frase “no hay primera sin segunda” no es solo para las cuecas, porque en la cama también se aplica; ese hombre con el que aprenderás que tener sexo no es lo mismo que hacer el amor. Y con quien sabrás que la calentura te puede bajar en cualquier minuto y a cualquier hora, porque  simplemente no se controla.

Acerca de todo eso reflexioné en esa despedida, donde contábamos secretos de pareja, aventuras, experiencias, anécdotas de la vida diaria con el marido o la pareja. Y sí, las fantasías sexuales de algunas eran bien simples, otras aspiraban a tener sexo con alguien que no fuese su marido y la imaginación de otras, simplemente superaba la realidad. Pero creo que está bien… de eso se trata el sexo, de atreverse, de jugar, de fantasear. Dicen que en la diversidad está el gusto. Yo optó por encontrar la media naranja en todo sentido, no sólo espiritual. Y por supuesto, no conformarnos con lo primero que nos toca. No saben chicas lo que pueden llegar a conocer y peor aún, ¡lo que pueden dejar de conocer!

Comparte con nosotras tu opinión, ¿crees que el primer hombre podría ser el definitivo?