¿Qué pasa cuando cumples ese sueño que tanto anhelabas; cuando eso que era solo una ilusión se transforma en realidad; cuando luchaste años por obtener lo que pensabas que te haría feliz, aquello que querías con todo tu corazón y en lo que nunca cediste, porque sabías que lo ibas a conseguir? ¿Qué pasa cuando lo logras finalmente y te das cuenta que realmente no era lo que esperabas?
Habías creado otra realidad en tu mente, tenías otras expectativas, te ilusionaste pensando en ellas, viviendo cada segundo de tu vida en torno a ellas… y de repente todo se viene abajo. Ese mundo irreal que habías construido en tus fantasías se esfumó en segundos, desapareció enfrentándote a una cruda realidad que ni siquiera sabías que existía.
Y hoy estás en el suelo, y no puedes más de la desilusión; no puedes pararte, porque es imposible aceptar esto que está pasando; mucho menos conformarte con la idea de que eso que tanto amabas, eso que llenaba tu vida de amor y felicidad, simplemente no existía. ¡Qué desencanto más grande!
Y con el corazón hecho añicos te das cuenta que quizás fue solo tu culpa, que fuiste tú quien creó ese ideal en tu cabeza y en tu corazón y que no tenía relación alguna con la realidad misma. Esto no lo esperabas, y quedas paralizada sin saber qué hacer.
¡Cómo fuiste tan tonta, tan ingenua! ¡Cómo no te diste cuenta que la moneda siempre tiene dos caras! Sí, puede que admiraras a esa rosa, pero esa rosa también tenía espinas que dolían… y mucho, especialmente cuando pensabas que a ti jamás te lastimarían. Y descubres, que esa flor, que esa bella flor, nunca podrá hacerte feliz. Y no por lo que ella es, sino por lo que tú te habías imaginado que era. Fueron tantas las expectativas, que llegaste a idealizar algo que jamás fue perfecto.
¡Que destinó más cruel! ¿Cómo puede poner en tu camino a alguien que jamás podrá hacerte feliz? ¿A alguien que esperaste incansablemente y que no valió la pena? Y nunca la valdrá. Pero así es el amor, nos enceguece y obsesiona a tal punto de transformarse. Y es en ese minuto en que deja de ser algo sano, lindo, natural, para convertirse en solo una imagen de lo que pudo ser, un simple reflejo de tus anhelos e imaginación.
¿Qué harás ahora? Ahora que lo tienes y ves que no te hace feliz, que no es lo querías. Ahora que solo piensas en lo necia que fuiste, en el tiempo que perdiste. No es el final feliz que esperabas, no es el final con el que soñabas… ¿Cómo le dices a tu corazón que haga un reset y borre todo el “historial”? ¿Cómo haces para olvidar, para volver a empezar, para no sentir esa profunda decepción, esa increíble desilusión que te deja en fragmentos, en pedazos el alma? ¿Cómo lo haces ahora… que es tarde ya?