Año nuevo, vida nueva… ¡atrévete al cambio!

Llega un momento en la vida, en que debemos dar vuelta la página, cerrar ciclos para que se abran nuevas puertas y podamos descubrir nuevos horizontes, dejando atrás todo lo que no nos permite ser felices. Pero, ¿qué pasa cuando no podemos irnos, no podemos despedirnos? ¿Qué hacemos si nos cuesta dejar atrás todo lo vivido?

Eso sucede más a menudo de lo que quisiéramos. Y es porque el ser humano es de costumbres muy arraigadas, siendo muy pocos los que se atreven a hacer grandes cambios. Somos cobardes por esencia y mientras no asumamos que los cambios son necesarios en nuestra vida, viviremos eternamente sumidos en el miedo, sin lograr la tan anhelada felicidad que todos merecemos y que es uno de los motivos por el cual venimos a este mundo, ¡a ser felices!

Y es en esta época, comenzando un nuevo año, cuando debemos hacer un análisis y poner en una balanza lo bueno y lo malo. Si te das cuenta que debes hacer un cambio, ¡no te detengas!; no dejes que el miedo te consuma, no te demores, pues mientras más tiempo te lleve tomar esa decisión, más te va a costar hacerlo finalmente. Debes ser firme, pues no puedes, no te mereces quedar atada a algo que no te hace feliz.

Una forma de lograrlo es acercarnos, dejarnos guiar por aquellas personas que nos llenan de fortaleza, que nos impulsan a actuar con la cabeza, pero también con el corazón; esas personas que conforman los pilares que nos sostienen día a día, dándole solidez a nuestra vida, y que son nuestra familia, nuestros amigos. En ellos debemos apoyarnos para poder despojarnos de todo aquello que no nos beneficia, sino que por el contrario, nos mantiene estancados sin darnos la posibilidad de avanzar.

Y para avanzar sin nada que obstaculice nuestro camino es necesario comenzar de cero. Y esto implica tener la capacidad de perdonar a quien nos haya herido, porque es el mejor regalo que nos podemos hacer a nosotras mismas, liberarnos del dolor y de la carga negativa que llevamos a cuestas. Pide perdón, y perdona. De esta forma te liberarás.

Deja salir de tu corazón lo que te estorba y no te deja florecer. Abre tu corazón al amor, déjate amar por tus hijos, por tus padres, por tus hermanos, por tus amigos, finalmente el cariño de ellos es siempre incondicional y solo quieren tu felicidad.

Aprende de las experiencias dulces y amargas que te dejó el año pasado, y que esas vivencias te sirvan para crecer.

Ya despedimos el año, ahora solo debemos preocuparnos de cumplir nuestros sueños, rodearnos de buena compañía, de gente que nos sume, de querer ser más y mejores personas.

Ese es mi propósito para este año, ser feliz, porque lo merezco, porque lo necesito, porque así me lo quiero. ¡Atrévete!