¿Mamón, mi hombre?

No hay nada más desagradable y destructivo para una relación que un hombre mamón.

Chicas, yo soy madre, y uno de mis hijos es hombre, y espero que no sea un mamón. En este minuto lo es, y en extremo; soy mágica para el, nadie hace su lechita como yo, y me ama con locura. Sí, todo eso, pero ojo, tiene sólo seis años, es entendible su mamonería. No pretendo criarlo como un mamón. Admito que es increíble sentir que tu hijo cree que eres lo mejor del mundo, (pensándolo bien así se debe sentir la madre de un mamón adulto); es una sensación alucinante el sentir que todo lo que haces es perfecto. Pero ese apego tan grande NO PUEDE ser perpetuo, porque, ¡pucha que lo pasamos mal las que convivimos con este tipo de hombres!, adonde el complejo de Electra es un pelo de la cola.  Ellos son pollerudos, amantes de sus mamis, mamones. Punto.

La definición de pollerudo dice que es aquel que se esconde detrás de las polleras de la madre, y mamónes aquel que quiere seguir pegado al pecho materno. Cuál de las dos más horrorosa.  No se si es peor que mi hombre quiera vivir pegado a la falda o a las pechugas de su mamá.

Lo más desesperante, es que ésta es casi una característica inherente al hombre de nuestro país; así como los argentinos son nacionalistas, los chilenos son mamones. Y lo peor es que les gusta, si hasta defienden esa postura. Para ellos las madres son todopoderosas y es ahí cuando nuestra suegra, esa vieja bruja se convierte en nuestra enemiga, nuestra rival. Y la lucha por el amor de este hombre es agotadora, una guerra de poderes, de demostrar permanentemente que somos mejores que su madre.

Nuestro mamón está convencido que su madre es la Virgen María caída del cielo, la única mujer santa, y que nunca nadie podrá igualarla. Ella se casó virgen, ha tenido sólo un hombre en su vida,  y eso, ¿la hace inmaculada? ¡¡¡Eran otros tiempos!!!

¡Qué difícil es tratar de domesticar a un mamón! Ellos son seres super-extra-mega-dependientes de la madre, necesitan de la aprobación de su mamá para tomar cualquier decisión. Y finalmente ahí estará a moco tendido sobre su féretro llorando como si hubiera perdido el gran amor de su vida, la mejor cocinera, repostera, zurcidora de calcetines con hoyos, la que todo lo sabe, etc., etc. Pobrecito, sin ella nada será como antes; ¿quien le hará los calzones rotos como “la mamita”? ¡¡¡Es que acaso no saben que ahora los venden en todos lados, digo yo!!!

Un hombre que nació mamón, queridas mías, morirá mamón. ¿Cómo lo convencemos que “la mamita” no esta incluida en las vacaciones de pareja, que esa bruja no decide lo que se come en nuestra casa, y que esa arpía por ningún motivo, vivirá con nosotros? ¡¿Cómo le hacemos entender que también somos capaces de hacer una buena cazuela, que sí podemos llevar el orden en una casa para que esté limpia y ordenada como “la de mami”, y que sí sabemos sacar las manchas de la ropa igual o mejor que ella con jabón gringo (nuestra madre nos traspasó ese secreto también para que sepan)?!

Ella es su centro de preocupación y referente, y ella lo sabe, cosa que agrava la situación. ¡Ay! de nosotras si más encima la vieja nos tiene mala. Nos hará la vida imposible, no sólo con el mamón que se nos ocurrió quitarles, porque así lo ven ellas, si no, que además, nunca haremos nada bien ante sus ojos, menos podremos construir intimidad familiar porque su madre siempre estará opinando. ¿Y si quedamos embarazadas? Del terror, querrán elegir no sólo el nombre de la guagua, si no adonde la tendremos, con que método, y obviamente no perderse la posibilidad de estar presentes en el parto. Claro, suspiramos aliviadas, eso es mucho… pero, ¡¡¡el mamón también lo acepta!!! Y no hay nada más humillante que estar pujando de piernas abiertas y la suegra, que no es cualquier suegra, sino la madre de un mamón, mirando, acechando y esperando que cometamos cualquier tipo de error para decirle a “su bebé” que nadie en la vida es mejor que “la mami”.

Así que si andan buscando pareja, amigas mías, lo más importante definitivamente es que NO sea mamón. Si habla más de 3 veces al día con ella, si dice que le encanta como cocina “su mamita”, que ella es la mejor del mundo, aléjenlo lo antes posible, corran por sus vidas, porque si no, la tortura será eterna. Y después no me digan, que no les advertí.