¿Se puede volver a amar?

Uno de los temas contingentes esta semana es el aniversario del accidente del avión Casa 212, ocurrido hace dos años en el archipiélago Juan Fernández. Hubo 21 muertos. Hombres y mujeres que amaban y que eran amados por alguien.

A raíz de toda esa tristeza yo me pregunto, ¿qué pasa en esas situaciones con el amor, con ese sentimiento tan profundo, tan grande, tan fuerte, tan infinito que una siente por esa persona que de un minuto al otro se nos va? ¿Adonde va a parar tanto cariño? ¿Cómo se hace para continuar? ¿Es posible volver a amar si ya tu corazón lo entregaste, a una persona que hoy no está?

Debe ser un proceso largo y que quizás se vive más cotidianamente de lo que pensamos, en situaciones similares como las separaciones (salvando claro las proporciones). Un quiebre también requiere de un duelo, de un olvido, de sufrimiento. Cuando te distancias de otra persona que amabas profundamente, debes no solo rearmarte, sino que también vivir esa desolación; tienes que llorar, patear, reclamar, maldecir.

Tenías planes, tenías una historia, habías entregado el alma, querías envejecer junto a él, caminar por la playa con los nietos persiguiéndolos, morir en los brazos de esa persona, y todo se acabó.

¿Qué hacemos con lo cotidiano, con las sábanas, y las toallas, que tenían su olor y que quedó impregnado en ti? ¿Y los lugares de la casa que compartían? ¿Y el sillón donde empezaban una conversación y terminaban enredados haciendo el amor?¿Cómo dejas de soñar con el, como lo sacas de tu mente, como haces para no recordarlo con cada canción, con cada capítulo de la serie que veían juntos cada noche?

No, definitivamente un amor así no se puede reemplazar.

Pueden pasar semanas, meses, incluso años. Puedes salir con otras personas, tratar de querer a otro, pero, ¿se puede volver a amar, con esa entrega, en donde traspasaste todo tu ser en cuerpo y alma? ¡Por favor que alguien me diga si es posible y cómo se hace porque yo aún no lo sé!

Pensar solo en lo que significa un nuevo comienzo…

Hay que conocer una nueva familia, después de haberte encariñado con la anterior suegra ‘hincha pelotas’, con el papa bonachón, habías adoptado cuñadas y cuñados, estabas llena de sobrinos y de repente, te quedaste sin nada.

Hay que tener un nuevo grupo de amigos, pues los que tenían en común ya no forman parte de tu vida. ¡Qué tristeza más grande después de una separación, tener que ver pasar por la vereda de enfrente, a los que fueron también tus confidentes, porque ellos optaron y no fue por ti!

Y lo más importante y más difícil creo yo de empezar de nuevo, es el deber entregarse a otro ser buscando esa química pura que tal vez nunca encontrarás, pues no se logra con cualquiera. Y tratar de sentir lo mismo, intentar mirar a los ojos a esa nueva persona de la misma forma en que mirabas al otro; lograr esa complicidad, que te besen otros labios, que te toquen otras manos, dormirte en otros brazos. ¿Es posible? ¿Podrá un nuevo hombre llenar tus espacios, borrar el recuerdo y sacar el fantasma de ese hombre que tanto amaste?

“Volver a amar, una vez más, nacer de nuevo en ti, en tu mirar…”, cantaba Cristián Castro. Parece que él si logró amar de nuevo, pero es hombre, y sucede que para ellos es más fácil. Porque lo que es yo, creo firmemente que nunca vuelves a amar de la misma forma, con la misma intensidad.

Podrás sentir otra vez las mariposas en la guata cuando pienses en ese nuevo ser que ha llegado a tu vida, o veas su nombre llamándote al celular; podrás tener esa sensación de plenitud, de paz, de tranquilidad. Podrás incluso enamorarte de esa otra persona (dicen los científicos que el enamoramiento es un estado mental que puede ocurrir muchas veces aunque dure poco). Pero, ¿podrás volver a amar?

Creo que el corazón y el alma se entregan sólo una vez en la vida, aunque esa vez, pueda no durar para siempre.