Nadie que yo conozca ha muerto de amor aún, porque siempre hay una oportunidad de poder y querer ser feliz. Pero tampoco nadie puede vivir solo de recuerdos, porque quizás en algún lugar, hay alguien esperando lo mismo que nosotras, ¡volver a amar!
Todas hemos sufrido por amor en algún minuto, ya que a veces, a golpes y porrazos, la vida nos enseña a crecer y a levantarnos. Es así como dicen que hay que conocer lo amargo para valorar lo dulce. Pero duele, ¡pucha que duele darse cuenta que no siempre las cosas son, que nunca lo han sido, ni serán como las soñamos!
Y es que las mujeres sufrimos mucho con las decepciones y con el daño que nos producen cuando nos hacen sufrir; cuando a punta de traiciones nos rompen el alma en mil pedazos; cuando nos desilusionan; cuando nos destruyen con tanta falta de amor. Y así, al no ser amadas como deberíamos, como merecíamos, se nos congela el corazón.
Solo un acto de amor de verdad logrará derretir un corazón congelado. Sí, así es, pues el amor logra lo imposible, porque es lo más importante en la vida, es lo que mueve al ser humano. Pero, ¿cómo se puede volver a ser feliz, volver a amar después del dolor? ¿Seremos capaces de entregarnos otra vez? ¿Ese será el gran acto de amor? ¿Cómo dejar ir el pasado? ¿Cómo liberarse de esas ataduras que no te permiten avanzar, esa tristeza que no te deja olvidar? ¿Cómo lograr derretir ese corazón hecho hielo?
Amigas, creo que se puede. En algún minuto llegará alguien que podrá sanarnos, que nos abrirá el alma, que nos hará volver a creer en el amor. Llegará el instante en el que podremos dar vuelta la página y olvidar, dejar ir la pena, la desconfianza, la tristeza, y podremos creer en una nueva oportunidad.
Porque las mujeres nunca perdemos la ilusión, ni la esperanza. Tenemos esa fe ciega de que algún día volveremos a creer en la magia que produce ese sentimiento. Incluso aquellas que no lo asumen, en el fondo sé que quieren volver a sentir esas mariposas en la guata, que el corazón se les va reventar de tanto amor, que también sueñan con volver a enamorarse.
Porque a las mujeres nos gusta sentirnos amadas, ser el centro del universo de alguien y quedar embobadas mirando al hombre que amamos.
Todas queremos sentir cómo se nos eriza la piel cuando sus manos nos rozan. Queremos que nos vuelvan a besar con pasión, con locura, como si fuéramos adolescentes. Sentirnos vivas, simplemente.
Una vez leí una frase que decía que la felicidad solo aparece cuando desnudamos el alma… ¡qué cierta que es! Pues solo mostrándonos al cien por ciento podremos volver a ser felices, solo siendo nosotras mismos, sin temores, sin aprehensiones del pasado, sin trancas; solo confiando y entregando nuevamente el alma.
No nos cerremos a una nueva oportunidad, pues en un abrir y cerrar de ojos puede cambiar nuestro destino. Abramos nuestro corazón, llenémonos de confianza para volver a creer. ¡Todas merecemos volver a amar!