Para ser feliz debes aprender a ignorar y a olvidar

La vida es dura. Nos sorprende de repente elevándonos al cielo, para luego botarnos de bruces, enseñándonos que nada es para siempre. Debemos sufrir para poder reír, llorar para poder disfrutar de la alegría, luchar para saber lo que es la victoria; y debemos muchas veces ignorar, hacernos los tontos, o hacer siempre el papel de huevón, como decía Coco Legrand, para poder ser felices. Porque hay momentos en que es más fácil y más sano ignorar y olvidar, que lamentar y sufrir.

Conversaba con una amiga acerca de lo cruel, dura y difícil que muchas veces puede ser la vida. Hacíamos un análisis exhaustivo de por qué suceden cosas que nos llevan a cambiar nuestros esquemas de vida en 360 grados. Reflexionábamos acerca del actuar de ciertas personas que uno quiere tanto y que te defraudan en solo un minuto; personas que uno ama con el alma, y que quizás por eso son capaces de desarmarte en un instante (no hay nada más triste que ser engañado u olvidado por un amigo, sentir que ese lazo tan fuerte que los unía se quebró):

Dicen que todo lo que uno entrega en la vida se devuelve con creces. Por lo mismo debemos dar amor, ayuda a quien lo necesita, paz y equilibrio a nuestro entorno; entregar amistad (aunque eso signifique hacer vista gorda de muchas cosas), pero sin esperar recibir nada a cambio, porque cuando uno espera y eso no llega, uno sufre.

Las cosas no siempre son como queremos, ni cómo deben ser, a veces solo hay que aprender a aceptar. Debemos asumir que por más amor que demos, no recibiremos lo mismo. Pero, un grande, Gabriel Garcia Márquez decía: “Solo porque alguien no te ame como tú quieres, no signifique que no te ama con todo su ser”; y ¡pucha que es cierto! No todos somos iguales y no todos amamos de la misma forma, ni con la misma intensidad, ni lo demostramos de la misma manera.

Entonces amiga, entrega sin esperar recibir; brinda lo que quieras y lo que a ti te haga feliz por el solo hecho de hacerlo, no por una supuesta recompensa que nadie te garantiza que llegará.

Mi amiga durante la conversación me dijo que yo era como su alma gemela, que estaba sorprendida como el destino pone personas en nuestro camino que se convierten de un segundo al otro en seres tan importantes para ti. Y yo me emocioné y me sentí tan agradecida, porque la amistad no es gratis, la amistad se cultiva, se gana, se respeta y se valora. Un verdadero amigo siempre estará a tu lado cuando lo necesites, para apoyarte, para escucharte y darte todo su amor. Y si te das cuenta que tienes un amigo que no es así, que no es incondicional contigo, solo debes ignorarlo, pues esa persona no es tu amigo. Uno elige a los amigos, podemos optar por ellos, por lo mismo no nos sirve tener a nuestro lado gente que no nos valora.

Sé que es difícil lograr la felicidad absoluta, pero también sé, que ese camino se torna más complejo cuando vivimos con odio y resentimiento; cuando cargamos una cruz que no nos permite continuar. Por eso debemos aprender a perdonar, y con el perdón no solo liberaremos al otro, sino que también podremos liberarnos nosotras mismas, y podremos olvidar y ser finalmente felices.

Es por eso que, olvidemos a quien nos daña, a quien nos hace sufrir, a quien nos hiere, a quien nos miente, ¡olvidemos para ser felices! Y también ignoremos a quien nos mira en menos, a quien siempre nos encuentra algo malo, a quien nos apunta con el dedo y nos juzga, sin saber que para llegar donde estamos hemos luchado mil batallas y ¡hemos salidos victoriosas! Dejemos atrás a ese ser que no nos deja surgir, que no nos deja salir adelante. Alejémonos de esa gente que no nos sirve, que no nos entiende, y que esta ahí solo cuando estamos bien o cuando nos necesita para algo. Las personas que realmente nos quieren, no nos abandonarán nunca, menos en las malas.

Chicas, la vida es bella, y hay que disfrutar cada minuto, aunque no siempre tengamos todo lo que queramos tener. Para algunas será más difícil que para otras; algunas nos encontraremos con un camino lleno de piedras y obstáculos, pero cuando logremos atravesarlo, cuando logremos salir, nos daremos cuenta que siempre existió esa oportunidad para ser feliz.

Ésa, amiga mía, es la fórmula para lograr ser feliz: disfrutar plenamente, aunque para ello debas ignorar y olvidar.