Viaje solo de mujeres, una verdadera necesidad

Esta  necesidad de viajar solas está recién tomando fuerza en Chile, pero en Estados Unidos, esta tendencia, que se conoce como All girl getaways o Girlfriend getaways, es decir, “una escapada solo de mujeres”, ya lleva un par de años, siendo la sensación y el hábito cada vez más frecuente y necesario entre las amigas.

Cuando nos preguntan, cuál es la verdadera razón que tenemos las mujeres para dejar esposos, parejas, hijos y familia en casa, y arrancarnos de vacaciones por unos días, solas con amigas, la verdad es que la respuesta es más simple de lo que muchos esperan: solo queremos estar SOLAS, sin llantos, sin mamaderas, sin tareas, sin los turnos del colegio, sin tener que esperar al marido/novio/pololo para comer, sin tener que trabajar, al menos por un par de días; es simplemente estar lejos de todo.

Y es que una escapadita por cinco días no le hace mal a nadie. Y, si nosotras podemos con todo, los hombres también, así que no es tanto sacrificio asumir nuestro rol por unos pocos días, pensamos.

Viajar con amigas es lejos la mejor terapia, donde las compras, la playa y el spa son la fórmula perfecta para escaparse de la cotidianidad. Desfilar cada noche, lo comprado durante el día; retarnos mutuamente por no haber pensado en comprar lo mismo para todas; buscar desesperadas los encargos de nuestros hijos por todos los malls; comer cosas ricas; tomarnos un daiquiri a mediodía; subir a escondidas la calefacción del departamento (las más friolentas), y aún así, al otro día despertarse como pingüino porque no faltó la “calurosa” que la bajó; perdernos en las carreteras de Miami (aún cuando contratamos GPS), y hacerle bullying a la conductora y la copiloto, ¡¡¡no tiene precio!!!

Yo lo viví y lo gocé así. Es una experiencia maravillosa, donde las bromas abundan, las burlas inocentes están a la orden del día, y las risas, esa terapia de risa que te llena el alma, que hace que se te olviden las penas y preocupaciones; ese reír hasta las lágrimas por puras tonteras; esas risas que llegan a provocarte dolor de guata, es lejos la mejor terapia para cualquier tipo de mal.

¡Qué mejor que quedarte conversando con tus amigas del alma hasta el amanecer!… tratando de arreglar el mundo. Sentir el viento, la brisa del mar golpeando tu cara, sentir la lluvia mojándote, sin la preocupación de que a raíz de aquella un niño se te puede enfermar. No tener que dar explicaciones a nadie, sin responsabilidades ni obligaciones es lo mejor. Ser libre…al menos por un par de días.

Chicas, yo les recomiendo a ojos cerrados esta experiencia, hay que vivirla para saber lo que significa.

Y es que es increíble poder ser capaces de sobrevivir a un grupo de mujeres en un viaje (sobre todo si es al extranjero). Y no solo por cómo somos las mujeres, sino por lo que implica la convivencia diaria entre todas. No todas tenemos los mismos gustos, unas somos más dormilonas que otras, otras más culposas; algunas nos demoramos más en el baño; otras más hippies y otras más glamorosas, ¡hay de todos los tipos, y… en una misma manada! Las que comen ensaladas y se cuidan, y las que comen comida chatarra y son felices. Están las que aman los malls por sobre todas las cosas, y las que solo quieren tocar el agua del mar y sentir la arena en los pies, caminar descalzas por la playa. Están las que odian los tumultos y bullicios, y las que vibramos con ver gente, con escuchar música y disfrutar de la alegría pasando frente a nosotras. Están las gritonas y las calladitas; las que hablan todo el día con el marido y los hijos y las que hablan solo una vez al día; están las que se desvelan y pueden ser las seis de la mañana y siguen conversando, o están las que se van a acostar solitas.

Pero lo más importante es saber complementarse y hacer un grupo tan entretenido al punto tal que al llegar el minuto de despedirse y volver a casa, sientas pena, porque vas a extrañar a este grupo tan diverso pero con el que lo pasaste tan bien.

Un par de días solo para mujeres es un tiempo de descanso real. Es tener espacio para una misma y para compartir con tus amigas, porque concordemos que las amigas las elegimos, por lo tanto son personas que queremos y que hicimos parte de nuestras vidas. Tenemos la fortuna de compartir gustos similares, o quizá no, pero nos adaptamos igual. Es una experiencia única, y aunque la vuelvas a repetir, cada viaje con amigas será único y especial.

Dentro de la bucket list, o lista de tareas por cumplir en nuestras vidas, un viaje a algún lugar con amigas, es lejos algo que debe estar incluido.
En el último mes tuve la oportunidad de realizarlo, por lo tanto está chequeado. Primero viajé con un grupo a Miami y luego a Córdoba, y la sensación y felicidad que produce viajar con amigas es algo inexplicable, es algo que si o si se debe hacer, y mientras antes, mejor.

Yo le doy las gracias a mis amigas y compañeras de viaje, a las siete de Miami y a las cuatro de Córdoba. Gracias por llenar mi corazón de alegría, de risas, y hacerme sentir que la vida es bella, y que siempre vale la pena vivirla. Amigas, las quiero mucho y ¡nos vemos en un próximo destino si Dios quiere!