Zorra con piel de oveja… cuando te traiciona una amiga

Existen códigos femeninos, de esos que se traen desde la cuna por el solo hecho de nacer mujer y que son la base de cualquier amistad. Entre estos, uno de los más importantes, es la lealtad. Y si de ésta hablamos, no involucrarse sentimentalmente con la pareja o el ex de una amiga cae de cajón como una de las premisas fundamentales. Definitivamente no se cuestiona, pues eso no se hace, ya que no solo traicionarías una amistad, sino tus principios de género y a ti misma.

Cada historia de amor es un mundo aparte, y como tal, hay algunas de cuento de hadas, otras traumáticas y están aquellas que nacen de manera bien extraña, por decir lo menos. Y dentro de aquellas podemos mencionar éstas que surgen a escondidas, porque no se puede, porque no se debe, porque está mal visto o porque hay una traición de por medio. Pero bueno, suceden, nada que hacer. Por lo mismo nadie está libre de pecado para llegar y enjuiciar. Son cosas que aunque una no quiera, ocurren. Pero no por ello, dejaremos de lado el dolor de lo que significa que una mujer se meta con el ex de una amiga.

Quizás la química se dio de forma natural; a lo mejor te pilló en un minuto vulnerable de tu vida; tal vez llenó esa soledad que sentías; o a lo mejor el destino lo puso en tu camino para ponerte a prueba, razones pueden haber miles. Porque no es descabellado que en algún momento podamos sentir algo por el ex de una amiga, además lo prohibido suele ser muy excitante, pero es ahí cuando una debe detenerse y pensar si realmente vale la pena arriesgar una amistad de años, traicionar a esa confidente, ser desleal, romper el bendito código, hacer algo que socialemente no es correcto, transgredir tus principios y valores, solo por alguien que te gusta, habiendo millones de hombres más en el mundo. ¿Por qué ése, justamente ése?

¿Alguna vez has oído que luego de algo así se pueda retomar esa amistad? Yo no. Porque produces un dolor desmedido a esa mujer con quien tenías importantes lazos de cariño, esa hermana de la vida que habías elegido, y que siempre estuvo a tu lado de forma incondicional. ¿Y tú qué hiciste? La defraudaste, le enterraste un puñal por la espalda, destruiste su confianza sin medir las consecuencias. Y no porque su ex aún le importara (es más, no le importaba en lo más mínimo), sino porque tú le importabas.

Sí, puede ser cierto eso que dicen que el corazón tiene razones que la razón no entiende… pero alto, estamos grandes, existe la capacidad de tomar decisiones. Cada cual elige el camino por el que va transitar, es su opción. Y si dentro de estas alternativas no estaba alejarte de esa relación, no involucrarte, y decidiste seguir alimentando ese fuego, lo mínimo era ser bien mujercita y enfrentar a tu amiga, contarle, decirle en su cara lo que estaba pasando. ¡Es lo mínimo!, ¿no crees? De lo contrario, la traición es por partida doble, porque no solo te enredaste con su ex, sino que además fuiste cobarde a la hora de dar la cara como una amistad de años lo merece.

Y no solo eso. ¿Qué pasa con el resto de las amigas, ese grupo que era casi como una hermandad? También esa fraternidad se desmorona, se forman bandos, todo se cuestiona, se quiebran lazos.

En todo caso, hay mujeres que se saltan todos esos códigos porque simplemente no les interesan, pues solo piensan en ellas y en su felicidad momentánea, sin medir costos y consecuencias. Y quizás ése es tu caso.

Fueron años de amistad, donde había un cariño profundo, una complicidad, millones de encuentros, momentos que vivieron juntas, y tú tiraste todo a la mierda. Ahora deberás vivir solo de los recuerdos que quedaron, hoy empañados por la sombra de un gran dolor.

Las amigas se eligen, son la familia que te regala la vida, y a una amiga no se le traiciona, no se le hace daño, porque los hombres pasan… pero las amigas, las buenas amigas quedan.