¿¡Qué te crees sintiéndote un ser omnipotente!?

¿Por qué hay personas que por poseer cierto status, dinero o poder se sienten con el derecho de pasarte a llevar, denostarte, ningunearte, y maltratarte?¿Acaso se creen un ser superior? Pues bien, te cuento que no es así, son exactamente igual a cualquiera, incluso peor por mirar al lado denigrando, lo que solo demuestra lo inseguro que son, lo poco que valen.

El dinero es solo un fin para un medio. Y el hecho de tener más no te empodera, no te enaltece, solo te hace ser más poderoso económicamente, aunque por dentro seas una basura de persona. El dinero va y viene, y nadie, absolutamente nadie lo tiene asegurado. La vida da muchas vueltas, así que ojalá algún día logres tomarle valor a las cosas, no por lo que cuestan, sino por lo que significan en tu vida.

Seguramente crees tener un millón de amigos, te sientes un “Roberto Carlo”s cualquiera, sin saber que están a tu lado solo porque estás en la cima, y que cuando ya no tengas un contrato millonario, cuando ya no seas tan cotizado, y todos los lujos sean solo algo material, o quizás un recuerdo, seguramente tampoco te seguirán.

¿Y qué hay del poder?… ¿Crees que el poder es suficiente? ¿Crees que con poder lo conseguirás todo? ¡No, no todo! Al menos no lo que es realmente significativo. El poder te hace adueñarte de cosas y personas, pero te has preguntado alguna vez, ¿a cuántas de esas personas haces realmente feliz? ¡Qué triste es no poder tener a tu lado a alguien que te valore por lo que eres, y no por lo que tienes! ¡Qué penoso es lograr imponerte solo por lo que posees!

¿No te das cuenta que la vida pasa? Sí, los años avanzan muy rápido. ¿Nunca te has detenido a mirar a tu alrededor y ver, pero con el corazón?

Analiza, reflexiona, deja de interpretar un papel que no te corresponde; deja de vivir de apariencias; deja de menospreciar, de mirar por debajo del hombro. ¡No eres un ser superior! Menos si lo único que te hace vibrar es el dinero, el reconocimiento público, el tener el mejor auto, la mejor casa, esa “pantalla” de felicidad, pues en el fondo estás vacío por dentro.

El universo se encarga de volver a poner todo en su lugar, y algún día te arrepentirás de ser quien eres hoy, y quizás ya sea tarde. Pues en el camino perdiste gente que te quería de verdad, y también perdiste lo más valioso que tenemos como seres humanos, la libertad, y todo por ese amor a lo superfluo.

Ojalá abras los ojos de una vez, porque a pesar de todo, incluso el más malo de los malos, el más cruel de los crueles, el más insensible de los insensibles, el más cobarde de los cobardes, merece ser feliz.