Un verdadero hombre ama solo a una mujer

Se supone que las relaciones de pareja, sin sonar redundante, son de a dos. Pero a veces se complica el escenario cuando hay un tercero involucrado. Y es que como dicen por ahí, el tango solo se baila de a dos.

Así es la vida de muchos, casi como el guión de una teleserie mexicana: drama, citas a escondidas, dobles discursos, excusas, salidas extrañas, en fin. El tema es que el “perla” no se decide a quien amar realmente.

Aunque no lo crean, esto sucede más a menudo de lo que podríamos tan solo imaginar, donde un hombre confundido emocionalmente, tiene en su mente a dos féminas al mismo tiempo. Y yo me pregunto, ¿se puede llegar a amar (en el sentido de pareja) a dos personas al mismo tiempo?

Muchos hombres dicen que sí (¡qué otra cosa podríamos esperar en este país tan machista, digo yo!). Sucede efectivamente, cuando se sienten atraídos por dos mujeres que son por lo general, muy distintas entre sí. Cada una con su “gracia”, cada una cautivándolo de un modo especial. Mientras una de ellas le ofrece estabilidad, contención, cuidados, ternura; la otra le aporta la emoción, la intensidad, la adrenalina. En resumen, ellas (obviamente sin saberlo) se complementan, convirtiendo esta mixtura, en “la mujer perfecta”. Por lo mismo es que tanto les cuesta definirse finalmente por una de ellas, porque claramente de esa manera, perderían la otra mitad.

¿Qué dicen los entendidos? ¿Se puede sentir amor, simultáneamente por dos personas? ¿Es acaso un sentimiento real? Pues bien, los expertos -sicólogos, sociólogos, psiquiatras y sexólogos-, aducen a que la sensación de amar a dos personas al mismo tiempo produce en nuestro cuerpo un cóctel de sustancias químicas (dopamina, adrenalina y norepinefrina) que nos invaden por completo, y que liberamos ante la locura que nos despierta alguien que acaba de aparecer en nuestra vida y nos llama la atención, por alguna razón más poderosa de lo normal. Y esta sensación puede llegar a ser simultánea con dos o más personas. Está lleno de personas que atraviesan esta situación a diario, que tienden a confundir los deslumbramientos con sentimientos reales, que en definitiva es solo una mera ilusión momentánea.

El tema es si es posible mantener este estado de “felicidad despreocupada” en el tiempo. Y ahí viene lo complicado, puesto que no. A la larga esta situación conlleva confusión, sufrimiento, traición, y sobre todo, desamor. No se puede jugar a dos bandos, ni ilusionar simultáneamente a dos corazones. Por ende, mientras antes se termine este peligroso juego, mejor.

Yo no soy experta ni estudiosa del tema, pero humildemente creo que el amor no es un sentimiento desechable; creo que quien vive una situación así solo debe pensar, aclarar su mente y su corazón, y no seguir con esta doble vida, viviendo en engaños, que solo provocan daño, incluso a sí mismo, con esta realidad falseada, que puede tener un costo demasiado alto.

Y es por eso que hoy vemos tantas mujeres que juntan en pedacitos sus corazones destrozados, por haber amado a un “macho” que no lo merecía, que no LA merecía. Porque las mujeres necesitamos que nos den amor, pero del bueno; que nos quieran y nos protejan, que nos cuiden y nos mimen por lo que somos, no por lo que nos falta. Pero no todos son capaces de hacerlo, por eso soy una convencida de que nosotras no somos el problema, sino que el problema real es que faltan hombres de tomo y lomo. Hombres tan seguros de sí mismos, hombres sin carencias externas, que se enorgullezcan de amar solo a una mujer. Eso no los hace menos machos, al contrario, los hace ser… hombres de verdad.