Hoy vivimos en un mundo con una apertura de mente que hace años hubiésemos creído imposible incluso imaginar. El sexo ya no es tabú. Ya se puede hablar libre y tranquilamente del tema.
A eso sumémosle que las mujeres cada día se atreven más a innovar, a probar, a conocer cosas nuevas. ¿Qué fue lo que ocurrió es nosotras que nos decidió a atrevernos? ¿Qué nos llevó a liberarnos al punto tal de ser capaces incluso de comprar productos que ofrece el mercado para que nuestra vida sexual sea más creativa, entretenida y placentera?
Y es que hoy las mujeres nos preocupamos -y nos ocupamos-, no solo del romance, la seducción, sino también, y particularmente, de nuestra vida sexual, pues nos dimos cuenta que al igual que el amor, el sexo también es una plantita que hay que regar día a día; y la pasión algo que requiere estar viva.
Por lo mismo es comprensible que cada vez se abran más sex-shops acá en Chile. Es más, entre las mujeres nos aconsejamos sobre los últimos productos que salieron; nos pasamos los datos de lo que probamos, etc. ¿El objetivo? Aumentar el placer, incrementar la pasión, la libido, y si para eso sirven también los juguetes sexuales… ¡bienvenidos entonces!
Además que hay que decir que en la actualidad podemos regoderanos con ellos ya que existe una amplia gama de juguetes para satisfacernos o para usar en pareja. Y las mujeres lo tenemos clarísimo. Pero, ¿qué pasa con los hombres? La gran mayoría de ellos no solo no se atreven a comprar cosas para ellos (existe la sección de juguetes para hombres, con gran variedad –obvio, no tanta como para nosotras-, pero sí hay un par de cosas bien interesantes), sino que tampoco se atreven a sorprendernos con algún juguete para usar en pareja. Si no tomamos nosotras la inicitaiva, ¡ellos no están ni ahí!
La verdad es que el tema de los juguetes sexuales es un tema totalmente ajeno para la mayoría de los hombres. Cuando una les comenta, lo primero que piensan ellos es en un vibrador. No sé si será por desconocimiento o desinterés. Pero lo que sí sé (por lo que me han contado), es que cuando ellos se atreven a “jugar”… ¡ufff!… lo encuentran de lo más entretenido que hay y luego no hay quien los pare. Se les amplia el espectro del placer y la sensualidad, de la exploración y la pasión. Y ahí, solo ahí se se dan cuenta que también existen los anillos vibradores para usar en pareja, y otros artilugios. Y aprenden que, independiente del objete de entretención usado, el atreverse genera una complicidad, un encuentro más íntimo, en el cual se producen códigos, juego de palabras entre la pareja, lo que a a la relación le hace muy bien.
Ojalá ellos se atrevieran a llegar un día con un “conejito” por ejemplo; o un “huevito”; algún “aceite” en particular, un “anillo” (y no de comrpomiso); o un par de “esposas”. Si supieran tan solo que el hecho de haberse atrevido a comprar algo así para nosotras, les aseguraría una noche feliz…
Pero amigas, si ustedes ya tiraron la esponja porque su hombre no irá a meterse a un sex shop a comprar algo (son muy “machitos” para muchas cosas, menos para esas que tanto nos gustan), no sufran, ¡vayan ustedes! Siempre hay cosas nuevas que descubrir, y al final ellos siempre lo agradecen, porque ¡pucha que lo disfrutan!