40

Y hasta que llegaron los 40. Ese número que te retumba en la cabeza con meses de anticipación, cientos de veces, miles de veces, para hacerte entender que las 4 décadas llegaron a ti. Y si tu no lo piensas tu familia, tus amigos, incluso tu marido te hace que lo recuerdes con fiestas sorpresas como ésta, para que nunca se me olvide lo importante que fue cumplir 40.

 

Y que tanto digo yo!, Que tan malo puede ser, pienso. Que tan terrible puede ser cumplir 40 años, si, 40 años, cuarenta años…cuaaaaaarentaaaa años, si, es fuerte.

Debo admitir que al escucharlo suena potente, es como pasar al siguiente nivel del juego, con full adrenalina, muchos bonus y menos vidas disponibles. 

 

40, si…, es bien fuerte el número. Y además está tan estigmatizado. Los 40 traen consigo múltiples cambios, cambios que si bien pueden no ser notorios te hacen sentir vieja de un paraguazo. Como que se te revoluciona todo esto de convertiré una Señora de las 4 décadas, como cantaba Arjona.

 

A los 40 ya no eres tan joven, definitivamente dejas de ser un Adulto joven, para convertirte en simplemente adulto, sin apellido, sin la juventud que lo secunda.

 

A los 40 la maternidad es distinta. Los médicos te vejean, si, tal y como lo escuchan. Y si se te ocurre tener guagua, uffff, aguanta que no es lo mismo. Los doctores ya no te dicen: “que rico que estás embarazada”, no, te dicen; “bueno a tu edad las probabilidades”, o, “bueno a tu edad tu cuerpo ya no es tan joven”, como si una no supiera eso. El fin del doctor es simplemente hacerte sentir vieja. Punto.

 

A los 40 ya somos clientes frecuentes del cirujano plástico y del dermatólogo. La piel definitivamente ya no es la misma y tenemos que recurrir al botox, ácido hialuronico, las cremitas antiage, las máscaras faciales, vitaminas, colágeno y cuanta cosa nos podamos hacer para vernos y sentirnos más jóvenes, y por supuesto que no se note el paso de los años. 

 

A los 40 vas al gimnasio. Si, cuando cumples 40 te pones más deportista, quieres ser fit, estar marcada, apretadita y vas sagradamente a entrenar (algunas como yo por obligación y no gusto) para que a la ley de gravedad le cueste un poco más hacer su pega y que no se caiga todo tan rápido.

 

A los 40 ya empezamos a ir un poco cuesta abajo. La vida pasa más rápido que antes, o al menos así se siente. Nuestros padres ya están en camino a la tercera edad o ya llegaron, nuestros hijos en la quincena o más de la vida, (o algunos tienen un bebe como yo), y así la vida avanza, a pasos agigantados frente a nuestros ojos. 

La energía ya no es la misma. Debo reconocer que al menos yo no tengo la osadía que hace un par de años atrás. Hoy todo me cuesta más. Antes trasnochaba y al otro día con un café o una energética estaba lista, hoy no. Hoy me toma más horas volver a recuperarme, y pucha que me cuesta. Pero soy más feliz que antes.

Hoy se valoran otras cosas, por ejemplo una buena serie, chocolates, la camita y mi marido al lado. Aunque una discoteque vibrante, entretenida, con un carrete atómico, igual a veces es muy entretenido.

 

Y parece que uno se pone más sensible a los 40. Valoras aún más a los verdaderos amigos, te das cuenta de quienes son en realidad los incondicionales que estarán siempre contigo, en las buenas y en las malas. Y te das cuenta de esos que fueron solo de paso y no siguen más a tu lado porque la vida se encargó de dejar cerca solo a los mejores. 

 

Cuando cumplimos 40 años nos replanteamos tantas cosas, definimos otras, nos cuestionamos algunas y además evolucionamos, sí, porque nos damos cuenta que debemos disfrutar cada segundo de la vida, porque cada minuto que se va no volverá y solo viviremos una vez, entonces comenzamos a valorar más.  

 

Quieres pasar más tiempo con los padres y suegros, o cualquiera mayor que tú. Te das cuenta que están más viejitos, más cansados, la edad ya se les nota. Sabes que ellos están en el tercer trimestre de la vida y que les queda menos que a nosotros, y queremos disfrutarlos y ojala que el tiempo no pase y nunca se vayan de nuestro lado.

Le dedicas más tiempo a los hijos, te das cuenta que están creciendo y que la ley de la vida es que en algún minuto se vayan y te quede el nido vacío. Y la verdad es que yo no quiero que los míos crezcan, no quiero que se vayan de mi lado, quiero que se queden como están. Quiero disfrutarlos más, quiero que me sigan llenando de besos y de abrazos, y quiero que sigan siendo mamones, porque si, son enfermos de mamones y los prefiero así, pegados a mí, cerquita de mí, porque cuando se vayan pucha que extrañare esas quejas constantes de mi Paolita, esa flojera incansable de mi Benja, y los regaloneos con mi Cleme. 

 

Te vas poniendo más viejo y hasta eres más paciente con las mascotas, mas querendón, porque te das cuenta que ellos solo necesitan amor y cariño.

 

A los 40 también se nos va el filtro, si, ese límite auto impuesto de no decir o hacer ciertas cosas, definitivamente se nos acaba. Cuando cumples las 4 décadas definitivamente no te importa la opinión de los demás. Lo que digan o piensen de ti te da lo mismo, no te afecta, no te duele, vives tu vida como tú quieres y dices lo que tienes que decir a quien quieres y cómo quieres, porque a los 40 ya hemos perdido la vergüenza, hemos hecho el ridículo tantas veces que ahora no nos importa. 

 

Definitivamente los 40 te transforman. No puedo entender como un número, si, el número 40 puede tener tanto efecto en nuestras vidas, si en definitiva es solo un número, pero es increíble la sicosis colectiva que produce, la cantidad de personas con crisis, y otros desmoralizados porque llegan a los 40.

Yo creo que de verdad la vida es maravillosa y cumplir 40 no debe ser tan malo, y debemos disfrutar cada etapa de nuestras vida como única, porque solo viviremos una vez.

 

Queridos, los 40 son mágicos; nos enseñaran a valorar el aquí y el ahora. Nos enseñaran a disfrutar lo que tenemos hoy, sin extrañar el ayer, o añorar el mañana, aprendiendo a atesorar cada momento y guardar ese recuerdo en nuestro corazón. Porque estoy segura que cuando vamos llegando al fin de nuestra vida, de eso vivimos, de los maravillosos recuerdos que nos dejó nuestra juventud, de las experiencias adquiridas, de los regaloneos con nuestra familia, de las risas con nuestros amigos, porque perdonen, los 40 son los nuevos 30, estamos en la mejor etapa de nuestras vidas. 

Así que, bienvenidos 40, te espero con los brazos abiertos.